En la mayoría de países del mundo la población envejece, pues caen las tasas de natalidad y aumenta la esperanza de vida. Esto obliga a los sistemas pensionales a buscar mecanismos para enfrentar la situación y evitar su insostenibilidad a largo plazo.
Entre 2000 y 2019, la esperanza de vida mundial pasó de 67 a 73 años, mientras que la tasa de natalidad se redujo de 3,2 hijos por mujer en 1990 a 2,5 en 2019. La ONU prevé que para 2050 una de cada seis personas tendrá 65 años o más.
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Por su parte, la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen, anunció su intención de renegociar el mecanismo de aumento de la edad de jubilación cada cinco años al llegar a los 70 años, según informó la BBC.
“No creemos en el ajuste automático de la edad de jubilación. No podemos seguir diciéndole a la gente que trabaje un año más”, dijo Frederiksen.

Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Dinamarca se convierte en el país con la edad de jubilación más alta de Europa.
El aumento de la edad de jubilación ha sido una constante en Europa durante la última década. En España, por ejemplo, la reforma de 2011 estableció incrementar progresivamente la edad de jubilación de 65 a 67 años, que será obligatoria desde 2027.
Otros ejemplos incluyen Alemania, Bélgica, Grecia, Italia, Países Bajos, Reino Unido e Islandia. Otros países cuentan con edades de jubilación más bajas, pero planean aumentarlas progresivamente, como Portugal, Finlandia, Suecia, Bulgaria, Chipre, Estonia y Eslovaquia.
En cualquier país donde se eleve la edad de jubilación se percibe descontento generalizado. En Francia, por ejemplo, protestas violentas estallaron en abril de 2023 cuando el gobierno de Emmanuel Macron aplicó una reforma que incrementó la edad de jubilación de 62 a 64 años y elevó los años requeridos para acceder a la pensión de 42 a 43.
Pese a las protestas, la medida entró en vigencia el 1 de septiembre de 2023.