Una práctica común entre personas de todas las edades, conocida como orinar “por si acaso” —es decir, usar el baño antes de salir de casa o sin sentir una necesidad urgente— podría no ser tan inofensiva como se cree. De acuerdo con varios expertos consultados por el New York Times, hacerlo de forma habitual puede afectar el funcionamiento natural del sistema urinario y generar consecuencias a largo plazo.
Este hábito, denominado por los urólogos como “micción por conveniencia” o “micción proactiva”, puede alterar el circuito natural de comunicación entre la vejiga y el cerebro, explicó la doctora Ariana Smith, profesora de urología en la Facultad de Medicina Perelman de la Universidad de Pensilvania. Según la especialista, aunque hacerlo ocasionalmente no representa mayor riesgo, repetirlo varias veces al día podría aumentar la probabilidad de problemas urinarios.
Cómo afecta la micción anticipada al sistema urinario
Normalmente, la vejiga humana puede almacenar entre 500 y 700 mililitros de orina, dependiendo del sexo. Sin embargo, la necesidad de orinar se activa mucho antes de alcanzar este límite, generalmente entre los 150 y 250 mililitros. A medida que se acumula orina, la vejiga envía señales nerviosas al cerebro indicando que es momento de vaciarla.
De acuerdo con la doctora Siobhan Sutcliffe, epidemióloga y cirujana de la Universidad de Washington, si una persona orina antes de que estas señales se activen de forma natural, el cerebro comienza a interpretar erróneamente que se debe orinar con menos volumen acumulado. Con el tiempo, esto puede reducir la capacidad de la vejiga para almacenar orina, lo que puede provocar molestias en situaciones donde no es posible usar un baño de inmediato.
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“Enseñamos a las personas a esperar, respirar profundamente y contraer los músculos del piso pélvico varias veces. Eso ayuda a calmar la vejiga y a que la urgencia desaparezca”, explicó Burgio. También se recomienda revisar los hábitos de consumo. La cafeína, el alcohol, los líquidos ácidos y algunos edulcorantes pueden irritar el revestimiento de la vejiga y aumentar la frecuencia urinaria. Reducir la cafeína, según Smith, “es una medida universalmente útil”.
Finalmente, se sugiere consultar a un profesional de la salud si hay sospecha de que otras condiciones médicas, como la diabetes o la apnea del sueño, estén contribuyendo a los síntomas.
El objetivo, según Smith, es interrumpir el “ciclo entre el cerebro y la vejiga” que se forma por la micción anticipada. A pesar de las complicaciones, concluyó que “las vejigas saludables son resilientes” y pueden recuperarse con los cuidados adecuados.
Este contenido, creado con apoyo de Inteligencia artificial, fue curado y revisado por Miguel Galvis, periodista de La FM.