El café es una de las bebidas más populares del mundo. Su característico sabor amargo lo convierte en un complemento ideal para alimentos dulces, productos de panadería e incluso como ingrediente en diversas recetas culinarias.
Debido a su amplia aceptación, se han desarrollado múltiples estudios científicos que buscan comprobar los beneficios del café para la salud de quienes lo consumen de forma regular.
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Resultados, proyecciones futuras y límites del estudio
Luego de 30 años de observación, los investigadores estimaron cómo variaba la probabilidad de envejecer saludablemente por cada 80 mg adicionales de cafeína consumidos diariamente. También se analizaron los efectos de bebidas específicas: café, té, café descafeinado (en tazas de 8 onzas) y gaseosa de cola (en vasos de 12 onzas). Para evitar sesgos, los análisis consideraron factores como el índice de masa corporal, el consumo de alcohol y tabaco, la actividad física, el nivel educativo y la ingesta de proteínas.
En 2016, un total de 3.706 mujeres cumplían con los criterios de envejecimiento saludable. Durante la mediana edad (entre los 45 y 60 años), estas participantes consumían un promedio de 315 mg de cafeína al día, equivalente a tres tazas pequeñas de café o una taza y media grande. Más del 80 % de la cafeína provenía del café regular.
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En este grupo, consumir una taza adicional de café al día se asoció con un aumento de entre 2 % y 5 % en la probabilidad de envejecer con buena salud. Este efecto positivo se observó hasta un máximo de cinco tazas pequeñas diarias (o unas 2,5 tazas grandes). No se detectó una relación clara entre el té o el descafeinado y el envejecimiento saludable. En contraste, cada vaso adicional de gaseosa con cafeína se asoció con una disminución de entre el 20 % y el 26 % en dicha probabilidad, lo que sugiere que no todas las fuentes de cafeína tienen el mismo efecto.

“Estos resultados preliminares indican que los hábitos sostenidos, aunque pequeños, pueden generar un impacto acumulativo en la salud a largo plazo”, afirmó Mahdavi. “El café, cuando se consume con moderación y como parte de un estilo de vida saludable —que incluya ejercicio, alimentación balanceada y la ausencia de tabaco—, podría ofrecer beneficios protectores. Aunque los datos respaldan un vínculo entre el café y el envejecimiento saludable, sus efectos son modestos en comparación con otras prácticas saludables, por lo que se requieren más estudios”.
Los autores aclaran que, en general, consumir hasta dos tazas de café al día es seguro y posiblemente beneficioso para la mayoría. Ingerir más cantidad podría ser útil en algunos casos, pero no en todos. Estudios previos del equipo de Mahdavi evidenciaron que la genética influye en cómo afecta la cafeína al organismo, lo que sugiere que una mayor cantidad no siempre implica mejores resultados, especialmente en personas con sensibilidad o predisposición genética (Mahdavi et al., 2023).
El café contiene diversos compuestos bioactivos que podrían actuar de forma conjunta sobre los procesos de envejecimiento. Por ello, el equipo planea investigar cómo interactúan estos compuestos con marcadores genéticos y metabólicos, especialmente en mujeres, con el fin de diseñar estrategias de nutrición personalizada que promuevan la longevidad y el bienestar cognitivo.
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La presentación de esta investigación estará a cargo de la doctora Mahdavi el lunes 2 de junio, entre las 11:45 a.m. y las 12:45 p.m. (hora del Este), en la sesión sobre Envejecimiento y Enfermedades Crónicas que se llevará a cabo en el Centro de Convenciones del Condado de Orange.