El pasado viernes se llevó a cabo la lectura de la sentencia en el juicio contra Álvaro Uribe; donde la juez Sandra Heredia le dio una condena de 12 años en prisión domiciliaria, tras hallarlo responsable de los delitos: fraude procesal y soborno a testigos.
La audiencia se realizó de forma semipresencial y fue seguida de cerca por los abogados defensores, representantes del Ministerio Público y medios de comunicación. La decisión generó reacciones divididas entre sectores políticos, académicos y ciudadanos, abriendo un nuevo capítulo en uno de los procesos judiciales más mediáticos del país.
Frente a esto, el exmandatario aseguró que esta sentencia: “Tiene un sesgo político“; asegurando que esta decisión tiene una falta de ética: “Este es un fallo político, este es un fallo que excede lo jurídico y que va contra la ética, la moral y contra las normas”, dijo.
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La tutela, en caso de ser presentada, permitiría que un juez constitucional evalúe si las decisiones judiciales tomadas han respetado plenamente los derechos fundamentales del acusado, entre ellos el debido proceso y la libertad individual mientras no exista una condena definitiva.
Este tipo de recursos ha sido utilizado en otros procesos complejos, donde el principio de legalidad y los derechos fundamentales deben armonizarse con las actuaciones de los jueces. Por el momento, se espera conocer la postura de los tribunales superiores y la evolución de la apelación que interpondrá la defensa del expresidente Uribe.