Cuando el biólogo Sergio Couto de la Universidad de Granada comenzó a buscar nidos olvidados de quebrantahuesos en el sur de España ―de donde la especie desapareció hace entre 70 y 130 años dependiendo de la región― no imaginaba que se iba a topar con un insólito museo de historia natural. Los habitáculos de este buitre comehuesos construidos hace cientos de años guardaban tesoros inesperados: una alpargata de esparto completa de hace siete siglos (finales del siglo XIII); un fragmento de piel curtida y pintada de la misma época que se asemeja a una máscara; un resto de cestería del XVIII; una flecha de una ballesta; cuerdas, aparejos para los caballos, hondas …, entre miles de trozos de huesos de ungulados que forman parte de su dieta o cáscaras de huevo. El estudio se ha publicado en la prestigiosa revista Ecology Ecological Society of America.
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