Volar en un avión puede ser una experiencia placentera o, tal vez, muy difícil: todo depende de un factor crucial, que muchos ignoran o no le dan la suficiente importancia: el asiento.
Esta elección se hace fundamental, sobre todo, en vuelos de larga duración. Antes de elegir la silla, es importante entender cómo se organizan: normalmente tienen un sistema en el que las filas se identifican con números y las columnas con letras.
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Por eso, también es recomendable ubicar asientos cerca del corredor de la mitad, puesto que en estos también hay espacio para estirar las piernas.
Adicionalmente, los expertos recomiendan tomar algunas medidas para mejorar la experiencia del viaje:
- Llevar implementos como almohada cervical, tapones para los oídos y antifaz (algunas aerolíneas ofrecen estos elementos).
- Usar medias de compresión si se tienen problemas circulatorios o se es adulto mayor, previa consulta médica.
- Realizar estiramientos periódicos de cuello, hombros, muñecas, espalda y piernas, y rotar los pies para favorecer la circulación.
- Evitar cruzar las piernas, ya que dificulta el retorno venoso.