Mientras el calentamiento se acelera y golpea nuestra vida —España acaba de padecer el verano más cálido desde que hay registros y la factura de los eventos extremos estivales para Europa será milmillonaria—, en Bruselas se pisa el freno en la lucha contra el cambio climático. De hecho, la Unión Europea no va a llegar a tiempo para presentar su nuevo plan climático ante Naciones Unidas la semana que viene, como había pedido este organismo internacional a los países firmantes del Acuerdo de París. En su lugar, se llevará una declaración de intenciones debido a la imposibilidad hasta ahora de pactar un objetivo de recorte de emisiones para 2035 entre las instituciones comunitarias.
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