Una aerolínea privada dedicada a vuelos chárter anunció el
En 2023, la empresa logró posicionarse entre los principales operadores de vuelos fraccionados, llegando incluso a ofrecer rutas hacia destinos del Caribe, como las Bahamas, la República Dominicana y las Islas Caimán.
Pero los problemas comenzaron cuando las demandas de clientes insatisfechos se multiplicaron. Muchos denunciaron incumplimientos en los contratos de sus tarjetas de vuelo prepagadas, valoradas en miles de dólares, por servicios no prestados. Según los registros judiciales, más de 10 millones de dólares correspondían a compromisos adquiridos con usuarios que nunca pudieron utilizar las horas de vuelo pagadas.
Demandas y fallos judiciales
Uno de los casos más destacados fue el de un cliente que pagó 147.000 dólares por una tarjeta de 50 horas y nunca recibió el servicio completo. En abril de 2025, otro usuario, Brandon Kruse, obtuvo una sentencia favorable por 328.000 dólares debido a vuelos no realizados.
En sus respuestas ante los tribunales, la compañía alegó que su programa “no ofrecía un servicio garantizado” y que “se trataba de un esquema flexible sujeto a disponibilidad”. Sin embargo, las quejas y los fallos judiciales terminaron por minar su reputación y dificultar el acceso a nueva financiación.
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Contexto de las quiebras empresariales
El caso se suma a la ola de bancarrotas corporativas que atraviesan diferentes sectores en Estados Unidos, impulsadas por factores como la inflación, el alza de las tasas de interés y el endeudamiento postpandemia. En 2024, el país registró la cifra más alta de quiebras empresariales en más de una década, afectando tanto a minoristas como a compañías tecnológicas y de transporte.
A diferencia de otras firmas que buscan sobrevivir bajo el Capítulo 11, la decisión de esta aerolínea fue definitiva: cerrar y liquidar todos sus bienes.
El cierre definitivo
Con la aprobación judicial del proceso, la empresa cesó todos sus vuelos y comenzó la venta de sus activos. Los empleados fueron desvinculados y los acreedores recibieron notificación de las etapas del proceso de liquidación.
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El caso de Verijet evidencia los riesgos de la expansión acelerada en el sector de la aviación privada y la fragilidad de los modelos de negocio basados en la alta rotación de capital. Con su disolución, desaparece un proyecto que, pese a su innovación, no logró sostenerse frente a las exigencias del mercado ni a la presión financiera que terminó llevándolo a los tribunales.
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