Experta revela CÓMO DETECTAR a tiempo los TRASTORNOS ALIMENTARIOS

Camila Pombo, especialista en trastornos alimentarios, explicó en entrevista con La FM, en el programa dirigido por Silvia Corzo, “Siempre Contigo”; que muchas personas enfrentan estas enfermedades sin reconocerlo, y que el primer paso para la recuperación es buscar ayuda y abrir espacios de escucha sin juicios. La profesional insistió en que la intervención debe hacerse “desde la compasión y el entendimiento”, para evitar que la persona se cierre ante la preocupación de su entorno.

¿Cómo hablar con alguien que podría tener un trastorno alimentario?

La especialista señaló que el acompañamiento de familiares y amigos es determinante. “Es difícil porque al principio hay mucha negación”, dijo. Recomendó que, ante signos de alarma como pérdida de peso, cambios en el ánimo o conductas de ejercicio excesivo, se debe conversar con cuidado. “Hay que mostrarle a la persona que hay una preocupación genuina, que están viendo que ha cambiado y que quieren ayudar”, explicó. Según Pombo, si la persona se siente atacada, “más se cierra”, por lo que el diálogo debe partir del afecto y la empatía.

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La especialista precisó que el trabajo psicológico busca “reconstruir el sistema de pensamiento”, abordando la autoestima y la gestión emocional. “Se puede salir adelante, pero es un proceso largo y requiere compromiso”, sostuvo. Indicó además que el acompañamiento constante es esencial, y que la recuperación no depende únicamente del paciente, sino también de su red de apoyo.

En cuanto a la manera de hablar del cuerpo, Pombo recomendó eliminar comentarios sobre la apariencia física. “Idealmente no hablar del cuerpo de los demás ni del propio”, dijo. Añadió que frases como “¿por qué estás tan delgada?” o “subiste de peso” pueden reforzar patrones dañinos. “Uno no sabe qué puede estar pasando esa persona para que su peso haya cambiado”, afirmó. Según la especialista, este tipo de comentarios pueden detonar comparaciones y sentimientos de rechazo hacia el propio cuerpo.

Al referirse a los niños y adolescentes, Pombo advirtió que los mensajes negativos sobre el cuerpo o la alimentación pueden ser absorbidos con facilidad.

Al referirse a los niños y adolescentes, Pombo advirtió que los mensajes negativos sobre el cuerpo o la alimentación pueden ser absorbidos con facilidad. “Cuando un padre dice ‘estoy gordo’ o ‘me veo mal’, el hijo lo escucha y lo interpreta como que estar gordo es algo negativo”, señaló. Recomendó ofrecer una educación alimentaria equilibrada, sin prohibiciones extremas ni etiquetas como “comida buena o mala”.

Para identificar señales tempranas, sugirió observar cambios en el comportamiento alimentario o emocional. “Si un niño empieza a comer menos, o come en exceso, puede ser una respuesta a la ansiedad o a problemas escolares”, explicó. Ante estas situaciones, aconsejó hablar directamente y sin juicio: “Preguntar si está bien, si algo le preocupa o si tiene hambre. Es mejor abordar el tema desde la compasión y no desde la crítica”.

Pombo concluyó que los trastornos alimentarios pueden tratarse con éxito si se abordan de manera integral. “Hay que buscar el equilibrio entre lo que el cuerpo necesita y la tranquilidad emocional. El ejercicio, la alimentación y el bienestar mental deben estar en balance”, afirmó.