El fotógrafo aficionado Ángel Hidalgo todavía está en shock. “No me lo podía creer, me quedé paralizado”, rememora el momento en el que logró grabar y fotografiar a un lince de color blanco en una zona de monte de la provincia de Jaén. El encuentro se produjo a primeros de octubre, pero llevaba buscando al animal desde hacía un tiempo, después de captarlo en una de las cámaras de fototrampeo que había instalado en la zona. “Fueron tan solo dos segundos, pero se notaba que la coloración era diferente a la habitual, de tonos marrones y con manchas oscuras”, explica por teléfono.
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