El pasado domingo, Kiyo Goto, una mujer de 79 años de la prefectura de Akita, en el norte de Japón, telefoneó a su familia para contarles que salía a dar una vuelta a las montañas. Iba a recoger setas. El lunes a primera hora, fue hallada muerta en una zona boscosa de la serranía. La gravedad de las lesiones faciales sugiere que fue atacada por un oso, según recogieron los medios locales, sumando una víctima más de una ola de sucesos que mantiene en vilo al país.
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