Entre mediados de octubre y mediados de noviembre, las crías de la pardela cenicienta atlántica (Calonectris borealis) abandonan las huras —los nidos en cuevas o barrancos— para lanzarse a solas en su primer vuelo hacia el mar. Una vez en el aire vivirán más de cuatro años alejadas de las costas, hasta que un mes de febrero inicien el regreso a tierra. Los primeros dos años, para inspeccionar el terreno y elegir casa. Después, para aparearse. Para ello, buscarán siempre a la misma pareja. La cría nacerá en julio, y el ciclo volverá a ponerse en marcha una vez más.
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