En otoño de 2022 se detectó por primera vez una mancha blanca en la zona suroccidental del Mar Menor, la mayor laguna hipersalina de Europa. Podría parecer inocua, pero su persistencia —lleva cuatro años inmutable— y su capacidad para bloquear la luz del sol han convertido el fondo lagunar en esa zona en una especie de desierto. Han desaparecido siete kilómetros de vegetación submarina y, en su epicentro, las especies de peces han pasado de las 21 habituales a solo tres, concluye un estudio del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC) y la Universidad de Murcia. El análisis cartográfico y las imágenes de satélite muestran que la mancha afecta a 12,3 kilómetros cuadrados, el 9% de los 136 por los que se extiende el Mar Menor.
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