Tres cosas que NO SE DEBEN HACER un VIERNES SANTO

Mientras que para algunas personas la Semana Santa representa un momento ideal para hacer una pausa en la rutina, descansar y desconectarse, para los más devotos es la época de mayor conexión con la fe.

Para ellos, el Jueves y el Viernes Santo son fechas especialmente solemnes. El Jueves Santo conmemora la Última Cena de Jesús con sus apóstoles, la institución de la Eucaristía y el lavatorio de los pies, símbolo de humildad y servicio. Por su parte, el Viernes Santo es un día de duelo, en el que se recuerda la crucifixión y muerte de Jesús. Ambos días invitan a la oración, la introspección y la unión familiar, promoviendo un ambiente de respeto y espiritualidad.

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Esto implica evitar excesos o prácticas que contradigan el carácter solemne del día, promoviendo, en cambio, la introspección, el fortalecimiento de los vínculos familiares y la reflexión sobre el impacto de nuestras acciones en los demás.

Semana Santa

Aunque algunas creencias carecen de un respaldo dogmático estricto, tradicionalmente se evita realizar actividades como: dejar puertas y ventanas abiertas, mirarse en espejos, clavar clavos, tener relaciones sexuales, jugar o reír en exceso, desvelarse, salir tarde, irse de vacaciones, consumir alcohol, vestir ropa de color rojo, participar en juegos de azar, caminar descalzo, bañarse en ríos, limpiar la casa o asistir a fiestas. Estas “prohibiciones” se sustentan en la idea de autorreflexión y respeto por el sufrimiento de Cristo.

El párroco Luis Carlos Ayala declaró al diario El Tiempo que el espíritu de estos días debe centrarse más en mejorar las relaciones personales y sanar las heridas del alma, que en adoptar una visión rígida sobre lo que está o no permitido.

“Se deben evitar las acciones que pueden lastimar a los demás y cultivar una buena relación con la familia. Más que hacer ayuno o guardar abstinencia, lo que pide la Iglesia en esta temporada es afianzar los lazos y reivindicar nuestras malas acciones”, explicó.