Con el objetivo de reducir la burocracia, eliminar regulaciones innecesarias y reestructurar agencias federales, el entonces presidente electo Donald Trump anunció, el 12 de noviembre de 2024, la creación del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por sus siglas en inglés), el cual estaría dirigido por Elon Musk.
Aunque Musk no ocupa un cargo oficial en el gabinete del gobierno estadounidense, ha desempeñado un papel central en la implementación de políticas orientadas a la eficiencia gubernamental.
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La participación de Musk en el gobierno generó rechazo entre los potenciales compradores de Tesla. Se registraron protestas frente a concesionarios, llamados al boicot e incluso algunos incidentes violentos. Esto provocó una caída del 13 % en las ventas y una disminución del 79 % en los beneficios de la compañía.
Aunque, como “empleado del gobierno”, Musk solo puede trabajar 130 días al año, Trump ha sugerido que su labor en el DOGE podría concluir mucho antes.
Musk supervisa Tesla, SpaceX, XAI, Neuralink y The Boring Company, pero Tesla es la única que cotiza en bolsa y la que más ha sufrido los efectos de las protestas contra su creciente influencia en el gobierno.