El Feng Shui es una antigua filosofía china, con más de 3.500 años de antigüedad, basada en principios que buscan transformar la sensación del hogar. Su objetivo es lograr el equilibrio y permitir que el “Chi”, la energía vital, fluya de manera óptima por la casa, creando lo que se conoce como un “templo wellness” personal.
Mantener un espacio limpio y ordenado es fundamental para el Feng Shui. La acumulación de objetos que ya no se usan obstruye el flujo del “Chi”, generando un ambiente pesado. La limpieza profunda y la organización son claves para crear una base ligera, permitiendo que la energía positiva fluya sin obstáculos.
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Tipos de cuarzo
- Cuarzo verde: Ideal para la sanación y el equilibrio emocional. Se asocia con la curación y la armonía en el ámbito de los sentimientos.
- Cuarzo azul: Perfecto para momentos en los que se busca tranquilidad. Su energía se relaciona con la calma, la comunicación serena y la paz interior.
- Cuarzo transparente: Considerado un cuarzo muy intuitivo, tiene la capacidad de equilibrar las energías. Es conocido por amplificar la energía y ayudar a despejar la mente.
- Cuarzo rosa: Ayuda a sanar heridas vinculadas con relaciones del pasado y fortalece el amor propio. Es la piedra del amor incondicional, asociada con la compasión y el perdón.
- Cuarzo ahumado: Usado para la protección, tiene la capacidad de absorber energías negativas. Es considerado un cristal de limpieza energética y de anclaje.
La importancia de los espejos
Según el medio Hannun, los espejos son elementos clave en el Feng Shui. Representan el agua y son esenciales para modificar el flujo de energía, aportando claridad. Se recomienda colocarlos de manera estratégica para duplicar sensaciones de armonía y reflejar espacios inspiradores. Sin embargo, es importante evitar colocarlos frente a las puertas, ya que esto puede hacer que la energía se “escape”. Es más óptimo ubicarlos en zonas laterales.