Los hogares con rentas más bajas situados en zonas rurales —muchas en la España vacía— están atados a coches viejos. Es lo que se denomina pobreza en el transporte: la falta de frecuencias del transporte público o de alternativas de movilidad obliga a poseer un vehículo privado, que además genera gastos —como reparaciones o combustible— difíciles de asumir y mantiene en circulación coches muy contaminantes. Cuando esos mismos hogares se encuentran en ciudades, apuestan por tener menos vehículos y prefieren moverse en metros, trenes y autobuses. Son cifras de un informe de Transport & Environment (T&E) y el Basque Centre for Climate Change (BC3) que propone paliar esta situación con “leasing social” de vehículos eléctricos impulsado por el Estado, que alquilaría coches cero emisiones a estas familias por cuotas de unos 100 euros al mes. Desde hace meses, el Ejecutivo estudia la iniciativa.
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