Las consecuencias de las torrenciales lluvias que golpearon a finales de octubre principalmente a la provincia de Valencia fueron devastadoras y se recordarán durante años. Sus mortales impactos —que un juzgado investiga si se vieron acrecentados por la mala gestión de las autoridades autonómicas de la emergencia— fueron enormes: en unas pocas y trágicas horas fallecieron 232 personas en Valencia por las inundaciones, lo que supone el 70% de las muertes ligadas a episodios de lluvias torrenciales en Europa en todo 2024.
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