El expresidente estadounidense Joe Biden fue diagnosticado con una forma “agresiva” de cáncer de próstata que se ha extendido a sus huesos, por lo que evalúa opciones de tratamiento junto a su familia, según un comunicado de su oficina emitido el domingo.
El viernes, el demócrata de 82 años recibió el diagnóstico después de experimentar síntomas urinarios cada vez más intensos y de que se le detectara un nuevo nódulo en la próstata, según la nota.
“Si bien se trata de una forma más agresiva de la enfermedad, el cáncer parece ser sensible a las hormonas, lo que permite un manejo eficaz. El presidente y su familia están estudiando las opciones de tratamiento con sus médicos”, continúa el texto.
En contexto:
El cáncer de próstata que presenta un aspecto “muy anormal” recibe la calificación más alta, el grado 5, según la Sociedad Americana contra el Cáncer. La puntuación de Gleason suele indicar la suma de los grados de las dos áreas de la próstata donde se concentra la mayor parte del cáncer.
“Mírenme”
Biden dejó el cargo en enero de este año como el presidente en ejercicio más viejo de la historia de Estados Unidos, y durante gran parte de su administración se vio acosado por preguntas sobre su salud y su edad.
Durante años se enfrentó a preguntas, incluso de votantes demócratas, sobre si era demasiado mayor —debido a lapsus de agudeza mental o problemas de resistencia física— para un trabajo tan exigente como la presidencia.
Su respuesta a los escépticos fue contundente: “Mírenme“.
Pero en julio del año pasado se vio obligado a abandonar su candidatura a la reelección tras un desastroso debate contra Trump, en el que surgieron temores sobre su declive y sus capacidades cognitivas.
La vicepresidenta Harris acabó perdiendo frente al magnate.
Le puede interesar: León XIV sorprende al mundo al cambiar el Papamóvil por otro carro: ¿Qué tiene de diferente al del papa Francisco?
Biden, que venció a Trump en las urnas en 2020, sostiene que podría haber ganado las elecciones de 2024 también, pero desde hace meses circulan interrogantes sobre las respuestas de su equipo y de figuras clave del Partido Demócrata ante los evidentes signos de su deterioro.
Estos se han avivado con la próxima publicación del libro “Original Sin: President Biden’s Decline, Its Cover-Up, and His Disastrous Choice to Run Again”, del periodista de CNN Jake Tapper y Alex Thompson, de Axios.
La semana pasada, la difusión de una grabación en la que Biden hablaba con vacilación y le cuesta recordar acontecimientos y fechas clave reavivó el debate sobre sus capacidades mientras aún ocupaba el cargo.
La vida de Biden ha estado marcada por tragedias personales. En 1972, su esposa y su hija pequeña murieron en un accidente de automóvil, pocos días después de que fuera elegido senador a los 29 años.
Biden se sometió a dos cirugías en 1988 por aneurismas cerebrales. En 2023, le extirparon una lesión cutánea, un carcinoma basocelular, del pecho. Y antes, le habían extraído otras lesiones cutáneas no melanómicas.
Otro de sus hijos, Beau Biden, falleció de cáncer cerebral en 2015.