Uno de los tipos de estafa más comunes consiste en recibir llamadas telefónicas mediante las cuales los delincuentes manipulan emocionalmente a las personas para inducirlas a realizar transferencias de dinero.
Para lograrlo, los estafadores crean situaciones ficticias pero creíbles, apelando al miedo, la presión del tiempo o los sentimientos de compasión y empatía, con el fin de provocar decisiones impulsivas.
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También se debe desconfiar de ofertas que prometen desembolsos inmediatos, cuando los requisitos no están claramente explicados o si los montos ofrecidos superan por mucho lo solicitado, en especial si se exige algún tipo de pago anticipado.
Finalmente, es fundamental desconfiar de llamadas no solicitadas, incluso si parecen provenir de fuentes confiables. Los estafadores utilizan técnicas sofisticadas de manipulación emocional, por lo que la verificación directa y la cautela constante son las mejores herramientas para protegerse de estos fraudes.