Un mes después del atentado contra el senador y aspirante presidencial colombiano Miguel Uribe Turbay, quien sigue hospitalizado en estado grave, Colombia continúa sin conocer los motivos del ataque que estremeció al país y despertó una oleada de solidaridad y rechazo a la violencia.
“La Fuerza Pública, la Fiscalía y nuestros aliados internacionales estamos tras el rastro de quienes intentaron silenciar a un senador y desafiar al país entero”, manifestó el sábado en X el ministro colombiano de Defensa, Pedro Sánchez Suárez, enfatizando la conmoción nacional.
Uribe Turbay, de 39 años, recibió dos disparos en la cabeza y uno en la pierna izquierda el 7 de junio cuando encabezaba un acto de precampaña en un parque del barrio bogotano de Modelia, ataque que ha revivido entre los colombianos el fantasma de la violencia política que marcó las elecciones de 1990 en las que fueron asesinados tres candidatos presidenciales.
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El enigma de los autores del atentado
El atentado fue perpetrado por un sicario de 15 años que fue arrestado minutos después en el lugar, en poder de una pistola Glock, y quien fue el primero de cinco capturados hasta el momento.
El quinto arrestado, Elder José Arteaga Hernández, alias ‘el Costeño’, detenido el sábado y acusado de haber planificado el crimen y de reclutar al sicario, es considerado pieza “clave” para esclarecer la autoría intelectual y establecer si el atentado estuvo relacionado con motivaciones políticas, económicas o criminales.
“Frente a todas las hipótesis alrededor del atentado en términos intelectuales, seguimos trabajando y seguimos avanzando”, agregó el general Triana.
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Sin embargo, la fiscal que lleva el caso afirmó en una audiencia de imputación de cargos a uno de los presuntos implicados que el atentado tuvo motivaciones políticas por la condición de opositor y de precandidato presidencial de Uribe Turbay, hipótesis rechazada por el presidente Gustavo Petro, quien ve detrás de este ataque la mano de mafias del crimen organizado.
Según el ministro de Defensa, alias ‘el Costeño’ “habría recibido hasta 1.000 millones de pesos para articular la red de sicarios y coordinar cada detalle del ataque” contra el político, un indicio de la magnitud del plan para asesinarlo.