La “Gran y hermosa ley” o One Big Beautiful Bill Act, impulsada por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que combina recortes fiscales, reformas sanitaria y políticas de seguridad fronteriza, incluye también la implementación de una “tasa de integridad” a las solicitudes de visas en todo el mundo.
Se trata de una tarifa adicional a los aranceles vigentes que aplican para los emisores de visado, lo que significa que los costos actuales se mantienen y se añade la nueva tasa. El texto normativo ya fue aprobado por el Senado estadounidense, pero aún se desconoce desde cuándo comenzaría a regir y cómo se aplicaría la tasa adicional.
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Aquellos turistas que no necesiten visa para entrar al país no deberán pagar la tasa, como la mayoría de canadienses o los ciudadanos de países pertenecientes al Visa Waiver Program, como Francia, Alemania, Australia, Israel, Japón, Reino Unido, entre otros.
Esta nueva tarifa fue agregada al proyecto de ley por los congresistas republicanos del Comité Judicial de la Cámara de Representantes y es una de las 22 tarifas de inmigración pensadas para “alentar la conducta legal entre los extranjeros que visitan los Estados Unidos”.

Para algunos críticos en Estados Unidos, principalmente funcionarios del sector turismo, esta medida podría resultar en menos visitantes para el país. No obstante, para quienes defienden esta decisión, se podría generar un importante ingreso a las arcas del Estado, teniendo en cuenta el desarrollo del Mundial de la Fifa 2026, que se jugará en Estados Unidos, México y Canadá.
¿Cómo funcionaría el reembolso de la tasa de integridad?
La ley establece que la Secretaría de Seguridad “podrá reembolsar a un extranjero la tarifa requerida… si dicho extranjero demuestra que cumplió con todas las condiciones de la visa de no inmigrante”. Las condiciones incluyen no aceptar empleo mientras se encuentre en Estados Unidos y no pasarse de la estadía permitida. Sin embargo, la ley no especifica cómo sería el proceso de reembolso.