La enfermedad cardiovascular está afectando cada vez más a la población joven. Las salas de urgencias están recibiendo con mayor frecuencia a pacientes con cuadros clínicos graves que, hasta hace poco, se consideraban propios de los adultos mayores.
Según cifras del DANE, entre 2021 y 2022 fallecieron 835 adultos de entre 30 y 39 años por enfermedades isquémicas del corazón, así como 331 personas entre los 20 y 29 años por la misma causa. Además, los adolescentes de 15 a 19 años registraron un aumento del 73,7 % en defunciones frente a 2020; para el grupo de 25 a 29 años, el incremento fue del 41,1 %.
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Abuso de drogas recreativas y estimulantes: El consumo de sustancias como cocaína, cannabis y anfetaminas se ha identificado con mayor frecuencia como un factor de riesgo cardiovascular, especialmente en la población joven. Estas drogas provocan un aumento agudo de la presión arterial, alteraciones del ritmo cardíaco y pueden desencadenar eventos graves como infartos o arritmias ventriculares, incluso en personas sin antecedentes médicos.
Enfermedades y predisposiciones genéticas no diagnosticadas: Algunas mutaciones genéticas, como las que causan hipercolesterolemia familiar o síndromes arritmogénicos (como el síndrome de QT largo o el síndrome de Brugada), pueden permanecer ocultas durante años y manifestarse repentinamente mediante arritmias graves, infartos silenciosos o incluso muerte súbita en jóvenes aparentemente sanos.