Santa Marta, la ciudad más antigua de Colombia, celebró cinco siglos de historia el pasado 29 de julio. Fundada en 1525 por Rodrigo de Bastidas, esta joya del Caribe no solo marcó el inicio de la colonización en el territorio nacional, sino que también se convirtió en una de las primeras ciudades establecidas por los españoles en el continente americano.
Pero mucho antes de la llegada europea, este rincón bañado por el mar y custodiado por la Sierra Nevada ya era hogar del pueblo Tayrona. Su legado ancestral permanece vivo en los Arhuacos, Koguis, Wiwas y Kankuamos, guardianes de una cosmovisión que sigue latiendo entre la selva y las montañas.
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El presidente ejecutivo de Cotelco Magdalena, Omar García, por su parte sostuvo que, entre el Cesar y el Magdalena, los españoles llegaban al mar y encontraban conchas. Al abrirlas, hallaban perlas que, según dijo, eran consideradas como “las más hermosas que habían visto“. De allí, explicó, proviene el nombre de la Perla de América.

Adriano Guerra, historiador y director del programa de Historia y Patrimonio de la Universidad del Magdalena, también retoma ese punto de partida y menciona la publicación de la obra La Perla de América, escrita en 1787 por el sacerdote jesuita Antonio Julián. Tras sus misiones en el Nuevo Reino de Granada, en la provincia de Santa Marta, el autor buscaba dar a conocer información sobre este territorio, que entonces incluía los actuales departamentos de Magdalena, La Guajira y Cesar.
“Él explica que existían unas granjerías o cacerías de perlas, ¿no? En el norte de La Guajira o muy cerca de Riohacha, donde se extraían perlas. Como en ese momento se usaba más el concepto de provincia o gobernación de Santa Marta, que abarcaba todo lo que hoy es La Guajira, el Magdalena e incluso el Cesar, entonces, a partir de esa descripción, se tomó ese punto como la Perla de América“, relató el historiador a La FM.
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Y es que, según la obra del sacerdote, la provincia también era cautivadora por otras riquezas como su clima y geografía, la sociedad y cultura de los nativos, su potencial económico y comercial, aunque, en sus palabras, era “desaprovechada” por parte de la corona española. Eso lo llevó a calificar el territorio como una “perla“.
La versión menos conocida: una explicación geográfica del apodo
Pero la Perla de América no necesariamente hace referencia exclusiva a las perlas. El historiador Guerra afirmó que, en su trabajo académico, ha desarrollado una interpretación alternativa. Según explicó, el origen del nombre también puede encontrarse en la geografía de la ciudad.
“Muchos mapas, sobre todo de del siglo XVII y de principios del siglo XVIII muestran precisamente la bahía de Santa Marta, muestran como funge como si fuera una inmensa ostra. Y cuando la ciudad era todavía muy pequeña, podríamos interpretar que era una pequeña perla en medio o en la orilla de esa arena blanca, de esa gran ostra“, explicó a este medio.
Así, la cartografía colonial sugeriría que “Santa Marta de alguna manera era una pequeña perla en la arena dentro de una gran ostra que era la bahía”, concluyó.
