El estrés es un problema cotidiano que enfrentan la mayoría de personas en algún momento de su vida. Bien sea por el trabajo, un amor, una amistad, un negocio, etc. Llegar a su casa es una escapatoria, pero, aunque no se crea, los colores de la decoración del hogar influyen en su estado de ánimo.
La elección de estos colores no es algo en que las personas presten mayor atención, pero es una de las cosas más importantes a nivel de relajación en su hogar. Y es que según investigaciones psicológicas como el ‘Estudio de Jacob & Suess (1975) – Ansiedad según el color’, se demostró que los participantes expuestos a diapositivas rojas o amarillas mostraron niveles de ansiedad más elevados comparado con aquellos expuestos a tonos azules o verdes. Esto sugiere que los colores fríos (azul, verde) inducen un estado más calmado que los cálidos.
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Gamas de color y su influencia en el ambiente
- Colores pastel: transmiten suavidad y armonía. Ideales para dormitorios infantiles o espacios de relajación.
- Colores oscuros: añaden sofisticación, pero en exceso pueden hacer que un espacio parezca más pequeño.
- Colores vibrantes: aportan energía, pero deben usarse con moderación para no sobrecargar visualmente el ambiente.
¿Cómo elegir el color adecuado según el espacio?
- Para oficinas y estudios: tonos fríos como el azul o el verde favorecen la concentración y reducen el estrés.
- Para salas de estar: colores cálidos como el beige, terracota o naranja crean un ambiente acogedor.
- Para dormitorios: colores suaves como el azul pastel, lila o verde agua son ideales para favorecer el descanso.
- Para cocinas y comedores: el amarillo y el rojo pueden estimular el apetito y la interacción.
La psicología del color en la decoración es muy importante para crear un ambiente armonioso. Por eso, antes de elegir los colores de un espacio, se debe pensar en la sensación que queremos transmitir.