Salir del rebaño de la oficina para aprender a ser pastor

En el corazón de la Sierra Norte de Madrid, entre barrancos y dehesas, Javier de los Nietos, pastor trashumante, se encuentra en Manzanares el Real aprovechando los pastos de verano, una práctica agroecológica con siglos de historia que ahora vuelve a ponerse en valor. Pastor de profesión, pero psicólogo de formación, este joven de 23 años decidió dar un giro profesional después de la pandemia: “Paré y me di cuenta de que quería un estilo de vida más sostenible”. Llegó a combinar los estudios con el rebaño de cabras, que pastaron en la Universidad Autónoma de Madrid, su alma máter, para renaturalizar el campus. Como él, más jóvenes formados se lanzan a cambiar la oficina por el campo. Las escuelas de pastoreo superan ya la decena y presumen de un repunte de la demanda y una alta empleabilidad.

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