Uno de los momentos más esperados por millones de trabajadores en Colombia es el anuncio del salario mínimo para el año siguiente.
El aumento es decretado por el Gobierno nacional con base en varios indicadores clave de la economía, como la inflación, la productividad y las condiciones del mercado laboral. Sin embargo, previo a tal decreto, se establece la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales, en la que representantes de los principales gremios, centrales obreras y del Ejecutivo discuten sobre cuál debería ser el aumento.
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El aumento del salario mínimo tiene las opiniones divididas en el país. Por ejemplo, el presidente de la Federación Nacional de Comerciantes Empresarios (Fenalco), Jaime Cabal, sostiene que “un aumento desmedido e irresponsable del salario mínimo, sumado a una reforma laboral nefasta e inoportuna, tendría efectos devastadores sobre los precios y la inflación. También en el mediano plazo, sobre el empleo”.
Pero el ministro de Hacienda, Germán Ávila, defiende la intención de un sustancial incremento que insinuó el presidente Petro, asegurando que “los aumentos elevados del salario mínimo no tuvieron efectos negativos sobre el empleo ni sobre la inflación”.