La reciente reforma laboral, que entró en vigencia el 26 de junio de 2025, transformó la figura de los contratos a término fijo en Colombia. Uno de los cambios más relevantes es la diferenciación entre prórroga automática y prórroga pactada, una distinción que, según expertos, genera tanto claridad como confusión en la práctica.
“Hasta antes de la reforma, los contratos a término fijo podían prorrogarse indefinidamente, lo que desnaturalizaba su carácter temporal”, explica a La FM Nicolás Rico Álvarez, socio y líder de la Unidad de Derecho Laboral y Seguridad Social de Scola Abogados. “Existían casos de trabajadores con contratos renovados durante 30 años bajo la misma modalidad, lo cual era criticado porque mantenía a los empleados en una incertidumbre constante”.
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“La norma busca mayor formalidad, pero también genera el riesgo de que los empleadores prefieran no renovar contratos para evitar que se conviertan en indefinidos, lo que podría traducirse en más rotación laboral”, concluye el abogado.
Con la cuenta regresiva hacia 2029 en marcha, el impacto real de estas disposiciones se medirá en la práctica: entre lo que dicta la ley y las estrategias que adopten las empresas frente a la nueva regla de los cuatro años.