En los últimos meses grupos ecologistas y conservacionistas han avivado el debate sobre la recuperación del lobo en Andalucía, que “se encuentra extinguido desde 2015”, de acuerdo con un informe elaborado por la Junta en julio de 2023. Ahora, la ofensiva se acentúa con la petición por parte de la Asociación para la Conservación y estudio del lobo ibérico (ASCEL) a la Consejería de Sostenibilidad y Medio Ambiente de incluir a este mamífero en el Catálogo Andaluz de Especies Amenazadas como “Extinto” y, subsidiariamente, en la categoría: “En peligro de extinción”. Una solicitud que no es baladí, porque su inscripción en estos grupos implica la obligación de desarrollar planes de recuperación para crear las condiciones necesarias que garanticen su preservación, que es el principal objetivo de Grupo Lobo Andalucía, que también apoya la reclamación al Gobierno autónomo.
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