La Comisión Europea ha acabado por ceder a las presiones del sector del automóvil y va a alargar la vida del coche de combustión más allá de 2035. Hace menos de dos años se aprobó el veto a la venta de este tipo de vehículos dentro de 10 años. Pero la medida ha chocado con los fabricantes, un sector muy potente por las inversiones y el empleo de calidad que crea, casi desde antes de nacer. A ellos se ha sumado esta legislatura el potente Partido Popular Europeo (PPE), liderado por los conservadores de Alemania, donde esta industria tiene una gran importancia. Finalmente, este martes Bruselas ha planteado una serie de medidas que difuminan en parte esa meta marcada para dentro de 10 años.
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