La Administración de Donald Trump ha dado esta semana un nuevo paso en su contrarreforma ambiental, que busca incentivar a toda costa el consumo de los combustibles fósiles. El presidente de EE UU ha ordenado que su país abandone varios organismos internacionales científicos y medioambientales, además de dejar el principal tratado contra el cambio climático, que desde 1992 rige los esfuerzos mundiales para intentar tratar de contender el calentamiento global.
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