El meteorólogo Rubén del Campo es una de las víctimas habituales de mensajes tóxicos en las redes sociales contra comunicadores del clima. Como cuenta el portavoz de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), en los últimos años se ha tenido que acostumbrar a que le llamen mentiroso o que le digan que va a acabar en la cárcel simplemente por dar información científica sobre el tiempo o comentar aspectos del calentamiento del planeta de forma rigurosa. A diferencia de otros compañeros o divulgadores climáticos, a él no le han amenazado nunca, pero sin llegar a esos extremos, sí le afecta este permanente runrún de odio. “Aunque soy consciente de que mi puesto implica una gran exposición, cuando ves mensajes con tu foto atacándote, a veces incluso por cosas inventadas que no has dicho, pues te sientes mal”, reconoce. En una carta enviada este miércoles, el Ministerio para la Transición Ecológica ha remitido finalmente a la Fiscalía General del Estado “el alarmante aumento de discursos de odio y ataques en redes sociales dirigidos contra profesionales de la divulgación climática, de la meteorología y científicos dedicados a este ámbito”. En la mayoría de los casos, son comentarios maliciosos, insultos o simple desinformación que busca desprestigiar. La cuestión es: ¿se puede actuar legalmente contra este tipo de mensajes en las redes? Si bien no parece tan grave llamar a alguien mentiroso o decir que va a ir a la cárcel, hay un hecho que resulta mucho más preocupante: desde hace unos años, otros colegas meteorólogos son hostigados con comentarios similares en países tan distintos como EE UU, Australia, Reino Unido, Italia, Hungría, Croacia… No son ataques aislados de alguna gente crítica, sino que se trata de un fenómeno organizado.
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