Dos familias frente al calor extremo: los Fernández en Córdoba y los Chevallier en París

Son las siete de la mañana y los Fernández se van despertando en su apartamento del centro de Córdoba, una de las urbes españolas donde mejor conocen el calor extremo que vuelve a extenderse a partir de este fin de semana. La madre, Rocío, trabajadora social, se marcha la primera y algo más tarde le sigue el padre, Luis Manuel, un profesor universitario, que lleva a sus dos hijos, Julieta y Martín, de nueve y cinco años, a un campamento de verano. Pero antes de dejar el domicilio de buena mañana, cumplen con un ritual muy común estos días en la ciudad andaluza: la clausura matutina de la casa para que no entre el fuego de la calle. Cierran bien las ventanas, bajan las persianas y corren las cortinas para evitar que penetren los rayos del sol y el sofocante aire de fuera. El domicilio estará en penumbra la mayor parte de la jornada, hasta que a última hora baje el calor y se pueda volver a abrir la casa al mundo exterior.

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Los Fernández en su casa de Córdoba. De izquierda a derecha, Rocío, Julieta, Martín y Luis Manuel.Los Chevallier posan junto a su nevera, en París.La familia Fernández, en el salón de su casa de Córdoba.Ventanales de la familia Chevallier y sus cortinas, en París.Martín y Julieta, bajo el ventilador del cuarto de sus padres, en Córdoba.