Los escarabajos enterradores de la especie (Nicrophorus vespilloides) cuidan a su descendencia como pocos en el mundo de los insectos. Ambos progenitores colaboran para enterrar a los cadáveres de pequeños vertebrados con los que alimentan a sus larvas, además de limpiarlas y defenderlas de los depredadores. Para ello necesitan comunicarse con una gran precisión y lo hacen mediante sustancias químicas que detectan por el olfato. Si ese sistema invisible falla, todo se desequilibra, incluso puede afectar al reconocimiento de si un ejemplar es macho o hembra.
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