Mientras las olas de calor se suceden con virulencia en Europa occidental amenazando ya con convertir al verano de 2026 en uno de los más mortíferos, el mar también está sufriendo episodios extremos. De hecho, buena parte del Mediterráneo vive este julio una fuerte ola de calor marina, con anomalías que superan los 3 tres grados Celsius, y que tiene impactos tanto en los seres humanos como en la biodiversidad.
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