Diez Estados miembros de la Unión Europea reclaman diluir el calendario y las condiciones de la próxima reforma del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (ETS, sus siglas en inglés). El texto, firmado por Bulgaria, Chipre, Chequia, Estonia, Grecia, Hungría, Italia, Polonia, Rumania y Eslovaquia, eleva la presión sobre la Comisión Europea, que presentará el viernes su propuesta de revisión de ETS cuando la regulación —pese a los rigores cada vez más claros de la crisis climática— se ha convertido en un asunto enormemente divisivo en la UE y atacado por amplios sectores; también por la ultraderecha. Los diez países aluden a la competitividad y piden recalibrar el ritmo y el coste de la transición para un bloque de economías que combinan una base industrial pesada con una factura energética ya elevada. El Régimen de Comercio de Derechos de Emisión arrancó en 2005 e impone un sobrecoste a aquellas industrias que expulsan más CO₂, el principal gas de efecto invernadero.
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