Los DIEZ objetos MALDITOS del museo WARREN en ‘EL CONJURO’

Ed y Lorraine Warren son sin duda, los investigadores de fenómenos paranormales más famosos de todos los tiempos. La pareja que comenzó muy joven en este mundo, han sido los protagonistas de la exitosa saga ‘El Conjuro’. Lorraine Warren falleció en 2019, pero el legado de la pareja no murió, pues este 27 de agosto hay preventa en Colombia de ‘El Conjuro 4’, que, según los productores, es la última de la saga.

En Monroe, un pequeño pueblo de Connecticut, funcionó durante años el Museo de lo Oculto de Ed y Lorraine Warren. Allí se guardan varios objetos que los investigadores relacionaban con casos paranormales. Con el tiempo, varios de ellos sirvieron fueron inspiración para las historias que llegaron a la pantalla grande en la saga ‘El Conjuro’.

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Junto a este piano, se llegaron a exhibir lápidas pequeñas que habrían sido utilizadas en rituales satánicos, así como cráneos humanos, supuestamente usados para contactar con espíritus.

Entre los objetos más interesantes, estaban las perlas de la muerte, un collar al que se le culpaba de provocar asfixia en quien lo usara, y el espejo de invocación, utilizado por espiritistas en intentos de comunicación con el más allá.

El museo dejó de recibir visitantes en 2019, cuando las autoridades locales ordenaron su cierre por problemas de zonificaciónInspiración en el cine y cierre del museo

Muchos de estos objetos pasaron a ser parte de la cultura popular gracias a varias películas. La muñeca Annabelle protagonizó su propia serie de filmes, mientras que otros elementos como los espejos, las máscaras y el piano aparecieron recreados en escenas que muestran el sótano de los Warren.

El museo dejó de recibir visitantes en 2019, cuando las autoridades locales ordenaron su cierre por problemas de zonificación. Desde entonces, la colección quedó a cargo de Tony Spera, yerno de los Warren y actual director de la New England Society for Psychic Research.

Hoy los objetos permanecen resguardados y, en ocasiones, se organizan visitas privadas bajo estrictas condiciones: oraciones de protección, medidas de seguridad y la regla de no tocar absolutamente nada.